martes, 10 de septiembre de 2013

Teta + colecho = felices sueños

Todavía recuerdo cuando, poco antes de que "diéramos" a luz, todo el mundo me decía: "Se acabó lo bueno, ahora toca no dormir". Lamento comunicaros que, como en otras muchas cosas, estabais  equivocados. A día de hoy, las noches malas que hemos pasado, suman la friolera de dos. Y completamente justificadas. Le estaban saliendo los dientes y se le juntó con que cogió frío y tenía unas décimas de fiebre. ¡¡Cuántas veces nos entran ganas de llorar a los adultos por un simple dolor de muelas!! Imagínate un diente que se tiene que abrir camino rompiendo la encía, sumado al malestar de la fiebre. Pues eso, justificado. 

La receta para conseguir esto es bien sencilla: teta y colecho. 
Por suerte para nosotros, la enana se enganchó al pecho a los dos minutos de nacer y, después de un año, sigue siendo una auténtica "yonki" de la leche. Al principio, la metíamos en la cuna (una cuna de colecho, sin uno de los laterales, pegada y sujeta a nuestra cama), pero la primera vez que mi mujer la cogía a media noche para darle de mamar, se dormían las dos y amanecía todos las mañanas con nosotros. Al final, decidimos saltarnos ese paso y directamente la metíamos en nuestra cama. 

De nuevo comenzamos a escuchar críticas sobre esta práctica. "Tened cuidado, podéis aplastarla mientras dormís". Equivocados otra vez. La niña sigue viva y, no sólo no la hemos aplastado, sino que muchas veces es ella la que acaba durmiendo sobre nosotros. 

"Como se acostumbre ya no la sacáis de vuestra cama nunca". Hombre, yo creo que, como muy tarde, a eso de los 20 años ya tendrá ganas de dormir en su propia cama. Y si no, pues nada, yo tan feliz. A lo mejor tenemos que comprar una cama más grande, pero no hay mayor problema. 

"Es súper incómodo dormir con ellos con lo que se mueven". Sí, pero no. Es algo que no sé cómo explicarlo. Llamadme loco si queréis, pero cuando a media noche te despiertas con una rodilla incrustada en tu espalda, o durmiendo al borde de la cama, tu mujer en la otra punta, y ella completamente estirada ocupando todo el espacio que su pequeño cuerpo le permite, estás incómodo, sí, pero no sé por qué extraña razón, sientes cierto placer. Además, para compensar, te levantas una mañana y te la encuentras durmiendo encima de tu pecho. La única incomodidad que esto tiene, es el tener que cambiar la funda de la almohada que has llenado de babas.

"Ahora a madrugar todos los días". En eso habéis acertado de pleno, me toca madrugar para ir a currar. Y ahí se quedan las dos, tan a gusto en la cama. En este caso no sé si influirá el colecho y la lactancia o simplemente hemos tenido suerte, pero la niña es una auténtica manta. Para ella madrugar significa levantarse a las 10:00. Es otra cosa que no termino de entender: ¿por qué hay que acostar a los niños a las 8 de la tarde? Entiendo que si tienen que ir a la guardería y tienen que madrugar, los acostemos pronto para que puedan dormir las horas que necesiten. Pero si no van, yo prefiero disfrutar de ella todo lo que pueda. Entonces, ¿a qué hora hay que acostarlos? Es sencillo: cuando tengan sueño. Eso es algo que los adultos no hacemos, por culpa del trabajo y de las costumbres sociales. Siempre desayunamos, comemos y cenamos a la misma hora, en vez de comer cuando tenemos hambre y dormir cuando tenemos sueño. Ya tendrán tiempo nuestros enanos de empezar esas tediosas rutinas. Mientras tanto, que coman y duerman cuando les plazca.



La conclusión final que he sacado, después de este año, es que los consejos que nos dan están basados en las prácticas que usaban nuestras abuelas y nuestras madres y que se siguen practicando por costumbre, pero que carecen, la mayoría, de lógica. Con esto no quiero decir que no escuchemos recomendaciones de otros padres. Todo lo contrario, escucha a todo el mundo, siempre puedes sacar algo positivo de las experiencias de otra persona.

El consejo que le doy a todos los futuros padres: "No hagas caso de los consejos que te den, escúchalos, pero haz lo que el instinto te diga".


3 comentarios:

  1. Cuántas mamás y papás se sentirán identificados con lo que dices. Yo la primera!!! Duermo con mi hija, cuando, donde y cómo quiero. La meto en mi cama, en su cuna o nos quedamos fritas en el sofá. Ella está sana como un roble, come fenomenal y es feliz. Y por lo tanto nos hace felices a nosotros.
    Nuestro truco a los consejos : decir si si, immmm q interesante, y luego hacer lo que nos da la real gana!!!!
    Me ha encantado tu entrada ;) un saludo! y a disfrutar de tus chicas! MUAAAA

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    1. Muchísimas gracias por el comentario!! Saludos y ... a colechar!!!

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